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Sesión 5. La financiación de las empresas

Debemos saber que toda empresa para llevar a cabo sus actividades económicas necesitan recursos monetarios, es decir, para realizar las inversiones necesitan conseguir financiación.

Los recursos monetarios o financieros que utiliza la empresa para llevar a cabo estas inversiones la vamos a clasificar según su procedencia. Por tanto, nos encontramos con recursos propios o ajenos.

  • FINANCIACIÓN PROPIA (o autofinanciación)

Los recursos propios son los más estables de que dispone la empresa, ya que no deben devolverse en toda su vida y, además, no están sujetos a intereses. Nos encontramos dos tipos:

  1. Aportaciones de los propietarios (o accionistas). Cuando una empresa necesita financiación, puede emitir acciones en la Bolsa (mercado primario). A cambio, ofrece a los accionistas – es decir, quien compra las acciones – el derecho a participar en la gestión empresarial (si reúne el número suficiente de acciones) y en el reparto de beneficios (dividendos – esto depende de la buena marcha de la empresa).

***Ya sabéis que no todas las empresas pueden cotizar en Bolsa, sólo las Sociedades Anónimas que reúnan ciertos requisitos. Por tanto, esta financiación sólo está al alcance de determinadas empresas. 

Por otro lado, la persona que compra acciones, adquiere un porcentaje de propiedad de una empresa. Pero no siempre tendrá derecho a participar en la gestión de la misma, pues la empresa puede establecer un porcentaje mínimo de acciones para poder tener derechos de gestión. Además, no siempre obtendrá rentabilidad, ya que depende de la buena marcha de la empresa: si la empresa obtiene beneficios, puede decidir repartir dividendos (esto lo deciden en la Junta de Accionistas).

2. Reservas. Como ya hemos comentado en el apartado anterior, la emisión de acciones para captar recursos sólo está al alcance de las grandes empresas. Para la mayoría, la única forma de obtener recursos monetarios es autofinanciarse, es decir, generar ellas mismas lo que necesitan.

Las reservas son beneficios no repartidos que se quedan en la empresa como una forma de autofinanciación. Con estos fondos reservados, se pueden hacer nuevas inversiones y, por lo tanto, favorecer el crecimiento de la empresa.

 

A continuación, podéis ver un vídeo sobre las fuentes de financiación propia. Aparecen más tipos, pero en el examen sólo caerán los que hemos visto.

  • FINANCIACIÓN AJENA

Nos encontramos varios tipos:

  1. Crédito comercial. Consiste en conseguir el aplazamiento del pago de los suministros de los proveedores sin coste alguno, para así funcionar con los fondos proporcionados por la venta de los suministros.

Por ejemplo, tenemos una tienda de ropa y no disponemos del dinero suficiente para pagar la mercancía – camisetas, pantalones, etc. – a nuestros proveedores en el momento de la entrega. Así, le pedimos a nuestro proveedor que nos conceda un crédito comercial, es decir, que nos entregue en este mismo momento la mercancía y el pago se aplace hasta un determinado tiempo (por ejemplo 90 días) en el que pensamos que vender las camisetas y pantalones suficientes para atender al pago. IMPORTANTE: NO HAY QUE PAGAR INTERESES.

2. Préstamos. Son cantidades de dinero que la empresa solicita normalmente a los intermediarios bancarios (cajas de ahorro, bancos y cooperativas de crédito) para financiar sus proyectos de inversión y actividades a corto plazo.

Se los conceden para que los devuelvan con unos intereses, plazos y condiciones pactados.

Pueden ser de dos tipos: a corto plazo (el período de devolución es igual o inferior a un año) o a largo plazo ( período de devolución superior al año).

3. Empréstitos.  Cuando las empresas necesitan una gran cantidad de dinero y las condiciones de los préstamos que les ofrecen los bancos y cajas no son económicamente aceptables, piden préstamos a particulares mediante la emisión de unos títulos de crédito, también denominados obligaciones y bonos).

Esta forma de financiación consiste en dividir la totalidad del importe necesario en tantos títulos como la empresa quiera poner a la venta. Estos títulos – todos ellos de igual cuantía y condiciones – son adquiridos por muchos ahorradores particulares y empresas. Pasado un tiempo, la empresa devolverá el dinero más los intereses pactados.

Sólo las grandes empresas pueden recurrir a este tipo de financiación.

4. Fondos espontáneos. Son recursos de los que la empresa dispone porque todavía no los ha utilizado para el fin previsto.

Por ejemplo. Las cantidades que la empresa debe a la Agencia Tributaria o a la Seguridad Social, o los salarios pendientes de abono a los trabajadores.

Normalmente lo salarios se pagan a final de mes, por lo que, durante ese mes la empresa puede disponer de esos fondos.

 

Lo mismo que he comentado anteriormente, aquí podéis ver más tipos de financiación ajena, pero en el examen caerá sólo los que hemos estudiado:

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